Manifiesto Bartheista



Nosotros, los Bartheistas, en esta época de mercachifles
que exhiben corazones disecados y plasman el discurso en
sintagmas acortados, queremos desfragmentar el  significante.
Nuestro arte, quiere superar la superficialidad del presente,
y devolver la belleza en las letras olvidadas.



Recorriendo aerodinámicamente las riberas del sur oeste occidental, las ruedas de mi bici me han hablado. Me han dicho: “ante toda pregunta sin respuesta, el mejor aliado es la grandilocuencia del significante”.
Esto ha producido conjeturas que bien podrían pensare como datos de un manual, pero son certeras contravenciones a las convenciones. El buje trasero me ha sentenciado:
  • Hay que destrozar la simplicidad de la respuesta
  • Hay que llenar los vacíos del lenguaje con más y más significantes
  • Hay que dejar la escasez a los escasos
  • Hay que aceitar las puertas del cielo y montar un cruel infinitivo a la infinitud de la apariencia intelectual
  • Debe dormir en la estructura tradicional, el formalismo militar del “sí señor”; y romper y volar, y atarear la interpretación y la musicalización con la intensidad del sinónimo
  • Debe nacer un oxímoron ante cualquier vaguedad, y empolvarse el cuerpo con superflua metáfora
  •  Debemos soñar con un significante totalitario, capaz de atribuirse el sistema yoístico del lenguaje, en su etérea figuración cerebral
  •  Debe nacer un Barthes, antes que una Ángela Di Tulio
  •  Debemos destrozar la economía intrínseca del lenguaje, y derrochar en cataratas representativas, todos los adjetivos y sustantivos al alcance
  • Toda oración, será una parentética subordinada modal, dentro de un ablativo absoluto funcionando como sujeto pero sin objeto y con verbo impersonal.
  •  Debemos representar la consideración anterior, para eliminar la fluidez del lenguaje inscripto en las instituciones dominantes.
  • Etc.

Ante éstas directivas de mi buje, he considerado abandonar mi funcionalidad ante el soborno de lógica estructural de la lingüista de turno,  para insertarme en la libertad de mi juicio narrativo y mejorar un mundo lingüístico bajo las garras del académico dictatorial.

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