Abandonada por mi ego en la orilla, desperdigada. Flotando sobre nada entre mis excusas, mis ambigüedades. Doblegada por el miedo, por la discordia, en el agua. En el centro de la mentira, quemándose, enterrada. Ahogada e inmadura, moribunda, despechada. Perdida en el misterio, efusiva y sesgada. Atrapada en el hierro, mal herida en palabras y se ha muerto el amor por mi culpa despiadada. E.Barrionuevo